El año pasado la seleccionaron para la final del Certámen Nacional de Cante de la Unión en cuatro cantes, pero una salmonelosis evitó que pudiera competir en igualdad de condiciones. Este año se ha desquitado, y se ha llevado la Lámpara Minera (no sin cierta controversia).

Esta almeriense dice parecerse a su abuelo, aunque también su madre es cantaora, por su dominio de los cantes de la tierra, la taranta y el taranto. Y es que ella se nutre de lo antiguo, de los cantes que ya apenas se escuchan, como la caña. Quiere hacer las cosas bien y construir su estilo propio con una buena base, sin prisa. Al parecer lo está consiguiendo.